Qué es la ficha técnica y por qué pedir el certificado por lote
La ficha técnica (o especificación de producto) es el documento donde el proveedor declara el rango de cumplimiento de cada propiedad del gasoil contra una norma de referencia. En Argentina, las normas aplicables son IRAM 6537 para el gasoil Grado 2 (el de uso general) e IRAM 6538 para el Grado 3 o EURO (bajo azufre), que se alinean con la norma europea EN 590. La ficha es genérica del producto; el dato realmente accionable es el certificado de análisis del lote entregado, que reporta los valores medidos sobre el combustible específico que recibiste.
La diferencia importa. La ficha técnica te dice qué promete el producto; el certificado por lote te dice qué te entregaron. Para una flota o una planta que quema decenas de miles de litros, exigir el certificado por lote es una práctica de control de calidad básica: permite detectar desvíos en azufre, densidad o agua antes de que dañen inyectores o filtros, y deja respaldo documental ante un reclamo.
Un certificado de análisis típico reporta cada parámetro con su valor medido, la unidad, el método de ensayo (norma ASTM o ISO/IRAM) y el límite especificado. Leer la ficha consiste en entender qué significa cada fila, cuál es su límite normativo y qué pasa en el motor si ese parámetro está fuera de rango. ENAUSA realiza control de calidad por lote (cetano, azufre, densidad, inflamación) y puede entregar el certificado correspondiente al combustible despachado.
Cetano, azufre y densidad: los tres parámetros que más miran las flotas
El número de cetano mide la facilidad de autoignición del gasoil bajo compresión: cuanto más alto, más rápido y suave enciende el combustible, con menos golpeteo y mejor arranque en frío. La norma EN 590 exige un cetano mínimo de 51 para diesel europeo; los gasoil argentinos de buena calidad se ubican típicamente por encima de 45-51 según grado. Un cetano bajo se traduce en arranque difícil, ruido de motor y mayor emisión de humo, especialmente en frío.
El contenido de azufre es el parámetro ambiental y mecánico más sensible. El gasoil Grado 3 (EURO/EN 590) tiene un máximo de 10 ppm (10 mg/kg), mientras que el Grado 2 común admite valores mucho mayores. El azufre alto envenena los catalizadores y obtura los filtros de partículas (DPF) de los motores Euro V/VI, además de generar más SOx en el escape. Para vehículos con postratamiento moderno (DPF/SCR/AdBlue) es obligatorio usar gasoil de 10 ppm; usar Grado 2 puede arruinar el sistema de emisiones.
La densidad a 15 °C (típicamente entre 820 y 845 kg/m³ para diesel según EN 590) afecta tanto el rendimiento energético como la verificación volumétrica de las entregas. Una densidad fuera de rango puede indicar adulteración (corte con kerosene o solvente) o un producto fuera de especificación. Para el comprador, la densidad también permite reconciliar litros a 15 °C contra litros reales, dato relevante cuando se compara el contenido energético entregado entre proveedores.
Comportamiento en frío, lubricidad y contenido de agua
El punto de obstrucción de filtro en frío (CFPP, Cold Filter Plugging Point) es el parámetro decisivo para operar en invierno o en zonas frías del país. Indica la temperatura a la que las parafinas del gasoil empiezan a cristalizar y tapar el filtro de combustible, dejando el motor sin alimentación. El cloud point (punto de turbidez) es la temperatura a la que aparecen los primeros cristales visibles. Los proveedores ajustan el gasoil de invierno con aditivos mejoradores de flujo o con corte de kerosene para bajar el CFPP; en la Patagonia y la cordillera este dato es crítico y debe figurar en la ficha del lote estacional.
La lubricidad mide la capacidad del gasoil de lubricar la bomba inyectora y los inyectores, que se lubrican con el propio combustible. El desulfurado profundo (bajar a 10 ppm) reduce la lubricidad natural, por lo que el gasoil EURO incorpora aditivos de lubricidad. La norma EN 590 limita el desgaste medido por el ensayo HFRR a un máximo de 460 micrones de diámetro de huella: por encima de ese valor, la bomba inyectora sufre desgaste prematuro.
El contenido de agua y sedimentos es un indicador de contaminación. El agua libre favorece la corrosión, el crecimiento microbiano (la “peste del diesel”) y la falla de inyectores. La norma limita el agua a un máximo bajo (del orden de 200 mg/kg en EN 590) y el comprador debe verificar que el certificado del lote esté dentro de especificación, sobre todo si el combustible va a almacenarse mucho tiempo en tanque. El punto de inflamación (mínimo 55 °C según EN 590) confirma además que no hay contaminación con fracciones livianas tipo nafta.
Curva de destilación, viscosidad y cómo comparar proveedores
La curva de destilación describe a qué temperaturas se evapora cada fracción del gasoil. Suele reportarse el porcentaje destilado a temperaturas de referencia (por ejemplo, recuperado a 250 °C, a 350 °C y el punto final de destilación). Una curva dentro de especificación garantiza una combustión completa y estable; fracciones demasiado pesadas dejan depósitos y humo, y fracciones demasiado livianas afectan la lubricidad y la seguridad. La viscosidad cinemática a 40 °C (rango típico de 2,0 a 4,5 cSt en EN 590) influye en la pulverización del inyector: muy baja, pulveriza mal y desgasta; muy alta, dificulta la atomización.
Para comparar proveedores con criterio técnico, no alcanza con el precio por litro: hay que mirar la combinación de parámetros que afecta tu operación. Si la flota es Euro V/VI, el azufre de 10 ppm y la lubricidad son innegociables. Si operás en zona fría, el CFPP del lote estacional manda. Si almacenás mucho tiempo, el agua y la estabilidad a la oxidación son lo crítico. Si buscás eficiencia, mirá densidad y cetano juntos.
La recomendación práctica es construir una tabla comparativa con los parámetros clave de cada proveedor sobre lotes reales, no sobre la ficha genérica. Pedí siempre: certificado de análisis por lote, método de ensayo de cada parámetro y trazabilidad del origen. Un proveedor serio entrega esa información sin objeciones. La ficha técnica no es un trámite: es la herramienta que separa una compra técnica de una compra a ciegas, y la base para reclamar si el combustible no cumple lo declarado.