Qué es el biodiesel y qué significan las mezclas B
El biodiesel es un combustible renovable producido a partir de aceites vegetales (en Argentina, principalmente soja) o grasas animales, mediante un proceso de transesterificación que los convierte en ésteres metílicos de ácidos grasos (FAME, por sus siglas en inglés). No es aceite vegetal crudo ni es gasoil de petróleo: es un producto distinto, con propiedades similares al gasoil pero no idénticas, que se usa como sustituto parcial o total del diesel fósil en motores de encendido por compresión.
Las mezclas se identifican con la nomenclatura B seguida del porcentaje de biodiesel en volumen. Así, B7 es 7% biodiesel y 93% gasoil de petróleo; B10 es 10%; B20 es 20%; y B100 es biodiesel puro. La especificación del biodiesel como producto sigue normas técnicas (la EN 14214 europea y la ASTM D6751 estadounidense son las referencias internacionales, con su equivalente IRAM local), que fijan parámetros como contenido de éster, estabilidad a la oxidación, contenido de agua, glicerina libre y total, y número de cetano.
En Argentina, el corte de biodiesel en el gasoil de comercialización es obligatorio por ley y lo fija la regulación de la Secretaría de Energía, en un porcentaje que ha rondado el 7,5% al 10% según el período y la normativa vigente. Esto significa que el gasoil que se compra en el surtidor o a granel ya contiene biodiesel en esa proporción: no es gasoil 100% fósil. Por eso la mayoría de los usuarios ya operan con una mezcla B sin necesariamente saberlo, y los motores comercializados en el país están preparados para ese corte de base.
Qué porcentaje admite tu motor
La regla de oro es: el porcentaje de biodiesel que admite un motor lo define el fabricante, no el usuario. Cada fabricante de motores declara en el manual el límite máximo de mezcla compatible con su garantía. Como guía general, la mayoría de los motores diesel modernos aceptan sin reservas hasta B7, que es además el orden del corte obligatorio en muchos mercados; un número creciente acepta hasta B20; y solo motores específicamente diseñados o validados aceptan B100. Usar una mezcla por encima de lo declarado puede afectar la garantía y, en casos extremos, dañar componentes.
Las razones de estos límites son técnicas. El biodiesel tiene un poder de solvencia mayor que el gasoil fósil: al pasar a una mezcla más alta, disuelve depósitos acumulados en el tanque y las líneas, lo que puede tapar filtros en las primeras horas (es habitual recomendar cambiar el filtro de combustible poco después de subir el porcentaje). También afecta la compatibilidad de materiales: ciertos elastómeros y juntas antiguas se degradan con biodiesel, por lo que los motores diseñados para mezclas altas usan materiales compatibles. Y puede diluir el aceite del cárter si entra combustible no quemado, lo que en mezclas altas obliga a intervalos de cambio de aceite más cortos.
Por eso la recomendación práctica es: para uso normal con el gasoil del mercado (que ya viene con el corte obligatorio), no hay que hacer nada especial, porque los motores están preparados. Si se quiere usar una mezcla más alta (B20 o más) en una flota, hay que verificar primero qué declara el fabricante de cada motor, considerar el recambio de filtros tras la transición, revisar la compatibilidad de los materiales del sistema de combustible y ajustar el plan de mantenimiento. Nunca conviene asumir que "más biodiesel es mejor" sin esa validación.
Estabilidad y comportamiento en frío del biodiesel
El biodiesel tiene dos debilidades técnicas que crecen con el porcentaje de mezcla: la estabilidad a la oxidación y el comportamiento en frío. La estabilidad a la oxidación es la resistencia del combustible a degradarse con el tiempo en presencia de oxígeno. El biodiesel, por su composición de ésteres con dobles enlaces, se oxida más rápido que el gasoil fósil, generando ácidos, peróxidos, gomas y sedimentos que tapan filtros e inyectores. Las normas fijan un mínimo de estabilidad (ensayo Rancimat), y para almacenamientos prolongados se usan antioxidantes. Una mezcla B7 hereda solo levemente esta debilidad; una B20 o superior la siente más.
El comportamiento en frío es el otro punto. El biodiesel tiene un punto de turbidez y un CFPP (punto de obstrucción de filtro en frío) más altos que el gasoil fósil: empieza a formar cristales y a tapar filtros a temperaturas menos extremas. En climas fríos o de altura, una mezcla con alto porcentaje de biodiesel puede dar problemas de alimentación en invierno que el gasoil puro no daría. Por eso en zonas frías se cuida el porcentaje de biodiesel en invierno y se recurre a aditivos depresores o a la winterización.
El tercer fenómeno relevante es la afinidad por el agua y el crecimiento microbiano. El biodiesel es más higroscópico que el gasoil fósil: absorbe y retiene más agua, lo que favorece la formación de la interfase agua-combustible donde proliferan bacterias y hongos. Esa biomasa tapa filtros y corroe componentes. En mezclas con biodiesel, el control del agua de fondo del tanque (purga periódica) y, si la rotación es lenta, el uso de biocidas, son aún más importantes que con gasoil puro. La trazabilidad y el control de calidad por lote ayudan a verificar que la estabilidad y el contenido de agua del combustible recibido estén en especificación.
Almacenamiento y buenas prácticas con mezclas B
El almacenamiento de gasoil con biodiesel exige más cuidado que el del gasoil puro, justamente por la menor estabilidad y la mayor afinidad por el agua. Las buenas prácticas son una intensificación de las que valen para cualquier gasoil: mantener el tanque lo más lleno posible para reducir el aire húmedo en cabeza, purgar el agua de fondo con regularidad, evitar la exposición prolongada a temperatura y luz que aceleran la oxidación, y rotar el stock para que ninguna partida quede demasiado tiempo almacenada. Para la mezcla del mercado (corte obligatorio, en el orden del 7,5% al 10%), estas prácticas son las habituales; para mezclas más altas, se vuelven críticas.
La vida útil de almacenamiento es menor que la del gasoil fósil. Mientras un gasoil puro bien guardado puede durar muchos meses, las mezclas con biodiesel conviene rotarlas en plazos más cortos —del orden de pocos meses para mezclas altas— salvo que se usen antioxidantes y se controle estrictamente el agua. Para flotas con consumo estable esto no es problema, porque el stock rota rápido; el cuidado especial aplica sobre todo a tanques de respaldo o de emergencia que pueden quedar mucho tiempo sin uso.
La recomendación de cierre para el usuario B2B: para la operación normal con el gasoil del mercado argentino, que ya trae el corte obligatorio de biodiesel, alcanza con las buenas prácticas habituales de almacenamiento y con un proveedor que entregue combustible en especificación y con trazabilidad. Si se evalúa subir el porcentaje de biodiesel, conviene hacerlo validando los manuales de los motores y ajustando filtros y mantenimiento. ENAUSA comercializa gasoil grado 2 y grado 3 (EURO) bajo norma IRAM 6537 con el corte de biodiesel reglamentario y control de calidad por lote, lo que asegura que la mezcla recibida cumple especificación de estabilidad y contenido de agua. El volumen mínimo de entrega a granel es de 1.000 litros.